Los seres que se jactan de ser pensadores, pasar horas y horas dándole vuelta a un tema particular, corren el hermoso riesgo de sentir demasiado sus pensamientos, de sentirlos mas que como propios, parte de si mismos. La vida misma empieza a depender de ese hilo de ideas cada vez mas grandes, que pareciera no tener final.
Dentro del alma de cada persona que atraviesa estos momentos se da una ilusión o fe particular, una sensación que puede ser descrita solo de una forma totalmente surrealista por la persona que lo experimenta. Esto explico sobre esta sensación un humilde ciudadano de la ciudad de Firmat:
"Estaba teniendo una charla mas que interesante con mi amiga Sarah, incluso le había mencionado yo mi sensación de sentirme dentro de uno de los Diálogos socraticos. De que hablábamos lo olvide totalmente, pero recuerdo las sensaciones, recuerdo como mientras mas y mas nos metíamos en esa bola, yo me sentía totalmente extraño, mi cuerpo empezaba a temblar, incluso transpiraba, mi mente me hacia transpirar ante la locura y cordura de mis ideas, que danzaban junto a las de Sarah uniendose como si una sola persona hablara. Y en ese momento lo senti: sentia que estaba tirando de un hilo tan grande, que si seguia explorando iba a desaparecer del mundo, desvanecerme de este planeta y tal vez aparecer en otro plano del mismo. Algo totalmente absurdo, pero sin duda la sensacion mas extraña que jamas vivi. Me detuvo, ya no podia seguir tirando de ese hilo, en vez de eso, empezamos a ver lo que habiamos desenredado. Era hermoso, una idea que unía desde la partícula mas pequeña al ente mas grande de este infinito cosmos donde habitamos. Tenemos que escribir un libro, le dije a Sarah."
Nunca se escribió ese libro, pero la motivación que sintió en esos momentos, motivación de entendimiento, de que no había mas nada por ver, lo lleno, estaba lleno. Hasta que se dio cuenta que se había detenido, que no siguió tirando del hilo. Y otra vez se lleno, pero de preguntas. ¿Que hubiera pasado? Tal vez hoy no nos habría podido contar esto, internado en una clínica psiquiatra, desaparecido en el aire superando la velocidad de la luz, o quien te dice, como un monje de religión propia que no hace mas que predicar su palabra.
No quiero olvidar mencionar, que hay un error en mi escritura, nuestro amigo no estaba pensando, estaba expresándose. Los pensamientos intracerebrales no crecen, no saben como hacer eso. Solo crecen si son expresados. El anhelo de cada pensamiento, es un día, transformarse en expresión, como esos momentos de soledad, en que nunca se sabe que hay en la cabeza y cuando uno mira, no hace otra cosa que regalarle una sonrisa al aire.
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